14/02/09 – 15/02/09
La calle ha cobrado vida; hoy se
han apoderado de nuestra hampa la pandilla “los renos” y han matado al “cholo
catre” ya nos habían dicho que ha salido un huevón que estaba caneado en Lurigancho,
ahora nosotros “los truenos” vengaremos su muerte.
Ya ha llegado “toro viejo”, el
jefe de nuestro grupo, me ha encargado cerrarles el paso por la avenida
principal, mientras ellos atacan por atrás, es por seguro que los haremos
mierda, es imposible que nos enfrenten somos más y mejores, y lo saben, llega
la tarde, espero, sé que pasarán por ahí, aparecen los primeros.
Todo pasa según lo previsto salvo
porque delante de la mancha hay una jerma, me sorprende, pero por fin luego de
tanto veo al ex convicto, es el “chunga”, este huevón parece que se ha
escapado, no lo pienso un segundo más y mando a los muchachos a la pelea,
piedras y cuchillos voladores, mi gente está coqueada y con una borrachera de
cañazo.
Luego de unos minutos de pelea se
puede ver como tiemblan “los renos”, están agrupándose, me quedo consternado,
no lo puedo creer lo que veo, no sé si será el alcohol en mi cabeza que me
produce alucinaciones, pero lo que si estoy seguro es que la jerma que antes
había visto ha abierto el camino, se ha tumbado a varios me sorprende, avanza
hacia mí, saco mi navaja, se para con firmeza, es buena, empieza un cruce de
navajas entre ambos y luego de un rato es increíble que no la haya podido
cortar, nos movemos tanto que parece que bailáramos, me mira a los ojos yo
también lo hago, trato de adivinar lo que va a hacer, se distrae, le golpeo la
mano y le hago botar su chaveta, me mira a los ojos otra vez, pero tiene una
mirada pícara, supongo que es su manera de burlarse de la vida ya que está
plenamente consiente de que va a morir, pero aun así sonríe, me gusta su
sonrisa y eso me distrae, retrocede unos pasos, es una mala perdedora, va a
sacar su pistola, me tiró al suelo, las balas me persiguen me lanzo en
dirección de una propiedad deshabitada y me escondo.
En ese momento me percato de que
mi pantalón está agujereado, pero yo estoy ileso, la pendeja viene atrás de mí,
encuentro una zanja de columna, me refugio rápidamente y la espero, entra, mira
rápido, sospecha la trampa, pero supone que no tengo pistola, acelera los pasos,
busca entre un montículo, y en ese momento aparezco tras ella, la sujeto con
uno de mis brazos, tocando más de lo que debo aprovechándome de la situación, y
le pongo la pistola en la cabeza.
- “arma”, perdóname “arma”, yo
seguía órdenes. - dice la muchacha a la vez que tiembla y me dice mi sobrenombre.
Se nota que es buena conocedora
del hampa, ya me había reconocido - pensé internamente.
- - No te quiero matar, tú no eres mi objetivo. – le
digo al oído con suavidad.
- -Yo soy chimbotana, me dicen “plata”. – me dijo
tomándoselo con un poco más de calma.
- - Me has gustado, no esperaba conocer a alguien
como tú, me gustaría verte, ¿qué opinas de eso? – le pregunté finalmente
tocándole suavemente el cuello y continuando cerca de su oído.
- - Así que eres mandadazo, nos vemos a las seis en
la plaza, faltan dos horas. – dijo provocándome y haciéndome sentir su cuerpo.
- - Supongo que no es una trampa, ¿verdad? – le interrogué
nuevamente un tanto sorprendido de su rápida respuesta.
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